reloj de arena

    Ahora que acabamos de mostrar unas notas generales  sobre el HCM pensamos que el enfoque que hicimos del problema de los atascos es erróneo. Una carretera es un reloj de arena.

    Un reloj de arena no es más que un tubo con un estrangulamiento y un árido de una granulometría con rango único.  La dimensión de ese estrangulamiento regula la 'capacidad' de dejar caer árido y ésto determina un tiempo. Un reloj de arena no es más que un tubo y, sin embargo, tiene una capacidad, en contra de lo que hemos estado afirmando desde un principio 1.

Una carretera no es más que el largo estrangulamiento de un reloj de arena.

    Te propongo hacer un experimento.

    Toma un embudo grande y únelo a un tubo flexible de unos 40 cms.  Toma una libreta, un lápiz y una jarra con arena de río seca y no muy fina. Haz los siguientes ensayos:

                        

  1. Empieza a verter sobre el embudo la arena en una cantidad pequeña y observa que ésta pasa por el macarrón sin dificultad. Calcula el caudal ( intensidad ) máximo que puedes conseguir.
  2. Repites el proceso, pero ahora la viertes de golpe, y verás cómo colapsa la entrada y deja de caer arena.
  3. Después juegas con las diferentes curvas que le puedes dar al macarrón flexible y anotas cómo influyen éstas en la cantidad de arena caída.
  4. Prueba a humudecer la arena y repite los experimentos. Anota las diferencias.
  5. Haces tantos procesos como posibilidades se te ocurran. Puedes, incluso, agitar el tubo.

    Al hacer ésto, no estás haciendo más que la toma de datos cuyo análisis, posteriormente, te permitiría hacer un 'HCM de prologanciones de embudos'. Con esos datos prodrías construir un reloj de arena con regulación del tiempo, ya que con determinada granulometría de árido, humedad y forma de tubo controlarías la cantidad de flujo.

      Así es como funciona el diseño de una carretera con el HCM:

  • La granulometría ( tamaño del árido ) no es más que la distribución de diferentes tamaños de coches, autobuses y camiones.
  • La forma del tubo no es más que la geometría de la vía.
  • La humedad del árido sería la climatología.

     Desde este punto de vista, todo lo que hemos argumentado negando que las carreteras tengan capacidad ha sido un error, pero no te preguntes cuál de los dos enfoques es cierto. No busques la respuesta, la respuesta eres tú.

     ¿Por qué? En tu experimento, el árido o la arena, como lo quieras llamar, siempre que se enfrente a la misma situación se comportará de la misma manera. Una y otra vez se le dará vueltas al reloj y la arena caerá con el mismo caudal, los granos nunca cambiarán su conducta ( por eso es un reloj, claro ). Un conductor no. Los conductores tenemos la capacidad de pensar, aprender y de imaginar. La capacidad es nuestra, no de la carretera. El hombre puede afrontar un mismo problema desde diferentes perspectivas. No somos piedras. No siempre respondemos de la misma manera ante el mismo problema.

     Por otro lado, ¿Por qué los astronautas no llevan relojes de arena? Entre otras cosas, porque donde no hay gravedad las piedras no caen. ¿Y mediría el mismo intervalo de tiempo el mismo reloj de arena en la Tierra que en la Luna? Pues no, y sin embargo su naturaleza y dimensiones no han cambiado al cambiar de asteroide. ¿Qué ha cambiado ? ¿Su capacidad? ¿Un reloj de arena es siempre un reloj? Pues tampoco, si viajamos de la Tierra a Marte nuestro reloj de arena será un reloj cuando esté en la Tierra o cuando esté en Marte, pero no será un reloj durante el viaje.

     ¿A dónde queremos llegar? A que incluso para que un reloj de arena sea un reloj hay que tener en cuenta el escenario en el que está puesto. Dos relojes de arena idénticos marcarán diferentes tiempos según donde los coloquemos, es decir, la capidad del reloj de dejar pasar áridos depende de más factores  que los del mismo reloj, exactamente igual que lo que le pasa a una carretera.

     ¿Quieres otro ejemplo? Cuando abres un grifo de tu lavabo sale más  o menos agua en función de la apertura que deja en la sección interna de la tubería. Es decir, con el mando del grifo regulas la intensidad o caudal, con lo que el grifo es un regulador de la capacidad de la tubería. ¿De acuerdo?

    Yo no lo estamos en absoluto. Según lo anterior, si quisieras un caudal constante dejarías el grifo en una determinada posición, ¿No? Bien, ahora empieza a abrir y cerrar el grifo de la bañera, verás cómo se ve afectado el cuadal que cae por el lavabo. ¿No te ha pasado nunca que te estás duchando con agua caliente y alguien abre el grifo de agua caliente de la cocina y te ha dejado helado? Es algo muy normal en calderas pequeñas de botellas de butano. Las tuberías no tienen capacidad y los grifos, por lo tanto, no pueden regular algo que la tubería no tiene. Los grifos se lo ponen más fácil o más difícil al agua, igual que hace una carretera a los vehículos.

     Mira el siguiente informe de Attitudes ( iniciativa social de AUDI  ) :

     Según el estudio realizado que han realizado, hay tres situaciones que alteran notablemente nuestra actitud en la carretera:

  1. la prisa,
  2. disfrutar de la prioridad y
  3. la congestión del tráfico.

 1.- PRISA: El 60% de los conductores cambia su actitud al volante cuando tiene prisa. Es una realidad: la persona más tranquila y respetuosa del mundo puede “perder los papeles” cuando llega tarde.

 3.- PRIORIDAD: Cerca de un 30% de los conductores es más agresivo cuando ve amenazada por otros conductores la prioridad que ostenta, ya sea por ir por la derecha, porque lo determine una señal o por la dirección de un carril. Tener la prioridad nos convierte en conductores antisociales. Cuando tenemos prioridad sobre otros vehículos, crece de forma notable nuestro “lado oscuro”.

 3.- ATASCOS: Alrededor de un 18% de los conductores, con un tráfico denso y atascos adoptan una actitud violenta. Teniendo en cuenta que los embotellamientos son unos de los males endémicos de las grandes urbes, la agresividad en este tipo de situaciones se convierte en una actitud habitual, según el estudio. El ruido, el calor, las retenciones… la lista de condiciones físicas desfavorables en un atasco es interminable y todas se reducen a lo mismo: atacan indiscriminadamente a nuestro sistema nervioso.

 REVISTA TRÁFICO#173  JULIO-AGOSTO 2005  

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